Para occidente es difícil imaginar y aceptar que un buen sistema político se construya fuera de la esfera democrática. Sin embargo, el Gigante Asiático ha demostrado que su modelo basado en la tradición de meritocracia política es tan legítimo y funcional como el de elecciones competitivas, así lo dio a conocer Daniel A. Bell, profesor de teoría política y filosofía en la Universidad de Tsinghua (China) durante la conferencia “China y el Poder Político: ¿Cuáles son los Motores de su Sistema?” organizada por el Centro de Estudios Latinoamericano de China, (CELC ) y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.

“Para comprender a China debemos entender su tradición de meritocracia política, que ha sido la corriente principal desde los tiempos de Confucio, es decir durante los últimos 2500 años (…) Es un sistema altamente imperfecto como cualquier otro, sin embargo creo que es un modelo bastante bueno para pensar sobre la reforma política China y para analizar cómo debería progresar en los próximos 30 años” señaló el académico.

La meritocracia política es la idea de que el sistema político debe ser diseñado con la finalidad de seleccionar y promocionar líderes con cualidades, capacidades, virtudes y habilidades sociales superiores.

“En los últimos 30 años este sistema se reestableció. La mayoría de los líderes políticos son seleccionados primero por la examinación y luego promocionados, lo que implica demostrar su rendimiento en niveles más bajos de gobierno para luego ser promovidos a cargos más altos”.

Pero ¿Cuáles son las principales cualidades que deben tener los líderes políticos en China? Para el experto corresponden principalmente a tres: capacidad intelectual, habilidades sociales y virtud, siendo ésta última la más importante para evitar autoridades corruptas.

“Creo que China está progresando hacia un sistema que permita seleccionar este tipo de líderes. Aún hay una gran brecha entre el modelo y la realidad, pero es un buen régimen para un país como China. Tiene grandes ventajas al compáralo con sistemas electorales democráticos, como el generar líderes con gran experiencia debido a que comienzan trabajando desde niveles más bajos. Además pueden planificar a largo plazo, ya que no tienen la presión de las próximas elecciones” puntualizó.

Expositor: Daniel A. Bell, Académico Universidad de Tsinghua (China) y Director del Instituto Berggruen de Filosofía y Cultura (Estados Unidos)

Agosto 2015