Nadie está libre de ser víctima de un desastre natural. Incendios Forestales, Volcanes, Tsunamis, Terremotos, Tornados, Huracanes, Inundaciones y aluviones son solo algunas de las manifestaciones que la humanidad debe sortear. Ante una situación como esta, es razonable pensar que las donaciones se conviertan en un punto clave, pero en la práctica suelen ser “el desastre después del desastre”.  Un fenómeno que los expertos han denominado “convergencia de materiales”  y de lo que Miguel Jaller, Académico de la Universidad de California Davis, analizó durante el III Seminario para la Gestión de Desastres Naturales denominado” Cuando la ayuda deja de ayudar. Donaciones y Voluntarios: Desafíos para las organizaciones”, realizado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello, en conjunto con el  Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales (CIGIDEN).

La “Convergencia de Materiales” se produce cuando las personas  envían ayuda al lugar de la catástrofe, sin saber si esos productos son los adecuados. Esto genera impactos logísticos, las donaciones se agolpen en sectores destinados al acopio sin que nadie los retire convirtiéndose, al cabo de unos días, en un problema de salud pública.

La evidencia empírica indica que entre un 50 y 70% de las donaciones son de baja prioridad y sólo un 5% corresponde a productos realmente necesarios para las víctimas. Es por ello que es necesario desarrollar gestión de información y prioridades.

Expositor: Miguel Jaller, Académico Universidad de California Davis